Destacamos

Entre valles de montañas y en medio de un bosque húmedo tropical y templado, se arropa una de las maravillas naturales más impresionante del Estado Portuguesa.

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Las Locainas

bailan niños como promesa
Texto y fotografías,
Wilfredo Bolívar


 
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EL 28 de diciembre, fecha en que la Iglesia Católica conmemora la matanza de los inocentes por el Rey Herodes, en Agua Blanca, El Hato, Chaparral y San Rafael de Onoto, poblaciones del norte de Portuguesa, se realizan bailes populares conocidos como Locainas.


Su origen religioso se ha traducido en una popular fiesta de calle.


La fiesta de los locos o “locainas” de Portuguesa conserva características similares a sus homólogas fiestas en las diversas regiones del país. Pero en Agua Blanca poseen un lenguaje propio, que la hace única en el folklore nacional.
Origen bíblico



Origen Bíblico


Como manifestación religioso-popular, las Locainas de Agua Blanca tienen su origen en el Evangelio de Mateo, Capítulo II, versículos 16 al 18: viéndose burlado el Rey Herodes por los Magos encargados de reconocer el lugar del nacimiento del nuevo Mesías, en venganza ordena la matanza de todos los niños varones de Belén que no sobrepasasen los dos años de edad.

La tradición popular concedió a este hecho histórico y bíblico un sentido para no olvidar. Así se escapó de la iglesia católica el que los mismos creyentes recordasen lo sucedido con fiestas y bailes paganos, a manera de pago de promesas para sanar niños inocentes.



Fiesta de Locos


Con este origen, las Locainas son en sí una promesa que se celebra durante nueve velorios previos donde los promeseros bailan niños o bailan para sí. El grupo de locos es verdaderamente una “locaina”. Los bailes son gobernados por muñecos que según sus leyes particulares, en Agua Blanca tienen nombres propios: Juan de Dios Rumbos, Don Cayetano y Doña Simona. Expuestos en constante movimiento, sobre varas de hasta cuatro metros, estos totems representan la presencia de los niños inocentes degollados por Herodes. Simbólicamente son los niños los que mandan en la fiesta.

Todos los promeseros toman el pueblo bajo la jefatura de estos muñecos, los cuales “permiten que no se identifiquen a las personas y nadie salga bravo con otro” debido a que estas Locainas se rigen por un código o ley que los visitantes desconocen y “caen” por incautos o inocentes.

Internamente, la Locaina está comandada por locos que reciben denominaciones de carácter jerárquico. Entre otros resaltan los Kari Kari, 1ero. y 2do. Oficial de Tropa, 1ero. y 2do. Oficial de banda y Doctor en Leyes. Este último es quien posee los códigos, decretos y leyes de Juan de Dios Rumbos, el muñeco jefe. Otros cargos son El Cachero, el Fiscal de Mapurite, Fiscal de Leyes y Capitán de Mapurite.



Las Leyes

La Locaina posee nomenclatura propia y desconocida para los presentes. Así es más fácil que quienes vayan al baile cometan “infracciones” o faltas que los destinan a ser confinados momentáneamente en un cepo. Entre las faltas resaltan que durante el baile un hombre hable en el oído (capotera) a una mujer (varona). Sentarse al lado de una varona a menos de un metro merece multa, lo mismo que un bailador coloque a su compañera el sombrero antes de comenzar el baile. Ponerse bravo, que ellos llaman “ponerse cariñoso” cuando lo llevan al cepo, también amerita multa; faltar el respeto a un miembro de La Locaina o decir vulgaridades.



Las multas son asignadas por el doctor en leyes y equivalen a un son musical por año. Por ejemplo, si una persona le habla en la capotera a una varona y el doctor en leyes le asigna una pena de seis años, el confinado tiene que esperar que la banda de música termine seis sones para esperar su liberación. Los castigos pueden pagarse con ofrendas que se cuentan en “pesos”. Quinientos pesos equivalen a cinco bolívares, quinientas morocotas, a cincuenta bolívares de los de antes.




Otros elementos


Todos estos “juegos” se realizan en medio de grandes bailes donde -siempre como promesa-, se ofrecen galerones, joropos, salves o décimas a los Santos Inocentes. Cada Locaina posee su conjunto musical, con instrumentos autóctonos entre los que sobresalen el cuatro, el tambor, las maracas, cachos, bandolín, violín y charrascas. Eventualmente se ha notado la presencia del acordeón como instrumento musical.

Todas las Locainas (Agua Blanca, Chaparral, El Hato, San Rafael de Onoto) poseen treinta o cuarenta pabellones y cada pabellón su pabellonista. Estas banderas le dan particular vistosidad al conjunto folklórico de locos.



El vocabulario


El vocabulario es quizás el elemento oral más importante de las Locainas. En él está centrada toda una nomenclatura propia que le da un carácter de grupo cerrado a todo el conjunto folklórico.

Estos son algunos de los términos que pudimos recoger del promesero José Ruíz, Cronista de Agua Blanca: Capotera: oído, Varona: mujer, Camaza: sombrero, Burro: cepo, Cariñoso: bravo, Mogote: lugar del baile, Mapurite: comida, Creolina: aguardiente, Puñalada: comida, Barrigona: tambor, Capitán de Mapurite: dueño de la casa donde se realiza el baile, Gritón: cuatro, Gritona: guitarra, La Montaña: Comandancia de Policía, Cayetano: callado, Juan de Dios, Rumbos: bulloso, altanero. Puñalada: comida, Barrigona: tambor, Capitán de Mapurite: dueño de la casa donde se realiza el baile, Gritón: cuatro, Gritona: guitarra, La Montaña: Comandancia de Policía, Cayetano: callado, Juan de Dios Rumbos: bulloso, altanero.



Cita anual


Las Locainas en Chaparral comienzan a festejarse el 16 de diciembre y en Agua Blanca el 20. Posteriormente durante una novena de días se recorre Araure, Acarigua, La Tapa, Quebrada de Armo, Algodonal, Los Aguacates, Los Hijitos y San Rafael de Onoto. Los festejos concluyen el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, realizando una concentración en la Plaza de Agua Blanca, trasladándose después hasta La Manguera donde se celebra todo el día.

 
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